Florencia Fontan, poema “Medusa”,

Medusa.

A veces clarea el día colmado
de pequeños guijarros,
clisé nutrido de pasado
emborronado por el agua viva
que vaga suspendida frente a los ojos.

Cerré aquel libro,
lo juro,
la puerta dormida en aromáticas tardes
y todos los plenilunios gozados
en tinta y aliento.

Ayer no importa,
puede que a veces vague
por los hundidos miradores,
recree el dolor íntimo
provocado por ausencias
y acreditados cadáveres.
En esos instantes casi parece real
el atardecer de entonces,
la balaustrada enjoyada
en algas y posidonias cabelleras.
Más no me miento.

He aprendido que tus ojos
se encuentran prisioneros
dentro de otros miles de párpados
y volátiles pestañas,
que la sombra proyectada
por tus pasos
se refleja contra las paredes
de otras calas y distantes fondeaderos.
Más no me engaño.

Por tu candidez te hice de piedra,
pues jugabas a ser perfecto
y yo así te imaginaba.
Ya no te sueño.

Michelangelo Merisi da Carvaggio 1571-1610 “Medusa”.

Imagen Superior: Palas Atenea (con medallón de Medusa) Gustav Klimt 1862-1918.

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