Nerea Atutxa, poema “Acuaticidad”.

ACUATICIDAD

Escafandras de metal y sonidos de hierro.
Nunca pudimos hablar.
Siempre estaba la poesía de por medio.
O la inspiración.
Tus pensamientos estaban insonorizados
y en mi casa, el ruido era el alimento.
Corrientes que van, resaca que vuelve.
Encarceladas las mareas en jaulas de algas verdes.
Cuando no era yo; tampoco un nosotros.
Tuve que apagar el pequeño botón cerebral,
que condenaba.
El juez interior era la duda
que sentenciaba a tu favor, siempre.
La soledad me confinó,
a pasatiempos de carne vegana
y sustitución de pasatiempos.
Nunca volví a ser, como se es,
antes de aquello, yo.
El yo sin comas, solo con putos suspensivos.
La lluvia me recuerda cada invierno,
que la pleamar acecha,
con los escudos de arena ante la balsa, que merodea, protejo.
Suena rías en las arterias.
Baixas son, las quejas,
Que llegan sin remitente,
Al dolor agua,
Y al agua,
sal.

nerea11 (2)
Egon Schiele (1890-1918)

Imagen Superior: Sanyu (1895-1966) “Nu”.

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