Ignacio Campoy, poema ” Tristes Crisálidas”.

Tristes crisálidas

Mostrará la tarde de sombras un subterfugio,
el cielo partiendo bellas luminosidades
sojuzgando el terrenal anhelo del aprisionado aire.
Miraras tus manos, vacías siempre y anhelantes,
el pie detenido justo en la linde del acantilado,
abajo se hará vuelo el graznido, el rumor agua,
liquida esencia íntima y danzante. No habrá nadie.

La senda justo se detiene aquí, se aminora el andar
hasta frente a un abismo aquietarse, otro más donde
banales ensueños esparcir de continuidad precisa
y justa alevosía. Más no te engañes, vuelve a torcer
la calleja del recuerdo, desanda apenas unos pasos,
verás que todo retorna, impropio, en otros dibujado.
Pese a la semejanza, nada volverá a ser como antes.

Preguntarás entonces por los anhelos, las codicias
que en metales y carne buscaste, ni cetros ni espadas,
ni seda ni labio, baldío el lecho y el campo aquel
donde antaño batallaste. Tu sabio ejemplo en nada
presentido, ensueños cautivaste, una sombra vaga
por los jardines donde solo habitas tú, una añoranza,
legajos manuscritos, nada amor, crisálidas de amantes.

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