Miquelius Monk, poema “El Origen que me Invitó a Navegar”.

EL ORIGEN QUE ME INVITÓ A NAVEGAR

Torres de proporciones colosales
enjaulado me tuvieron,
exigua luz me sostuvo,
aquella que por pequeñas aspilleras se introducía
y yo de medio cuerpo desnudo.

Fabricados por Héfeso
gigantes de bronce
la entrada custodiaban de salas laberínticas,
balcones y galerías a un palacio
de desfiguradas fachadas.

Mofándose de mí una voz dijo:
“cuando a estas habitaciones vuelvas
que abandonadas reposan
te conocerán los dioses
por otros nombres”.

Arrojé el hilo de Ariadna,
olí el lirio florentino,
a ciegas navego con fenicios ojos.
Te enviaré postales de ciudades inventadas,
y de Constantinopla estatuas animadas.

Al contemplar este viaje
desde la brutal lejanía de mis párpados
solo te concibo
como un sarcástico recuerdo,
el origen que me invitó a navegar.
Y como aquellos güelfos blancos
a convertirme en un proscrito
para en esta tierra vagar.

Maxfield Parrish - daybreak

 

Imagen I: Maxfield Parrish The Lantern Bearers, 1908.

Imagen II: Maxfield Parrish Daybreak.

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