Carolina Avendaño, “Sueña con el Chico que Escribe”

SUEÑA CON EL CHICO QUE ESCRIBE

No esperes al chico que escribe, encuéntratelo una medianoche en un bar mugriento de Argüelles. Ten en cuenta, desde el primer momento en el que te sientes a su lado, en un taburete a mil kilómetros a distancia, que tras ese flequillo mal peinado, se esconde la mirada del escritor que se apoderará de tu atención el resto de las veladas. Descúbrele en los silencios de las conversaciones mal llevadas, y en los puntos suspensivos de las respuestas que con tu mirada azul has intentado forzar.

Enamórate de la trama desde el principio; porque el prólogo en sí mismo, será moraleja, epílogo, cita y final. Que no te importe encontrar en su discurso meditabundo contradicciones, porque en sus reflexiones y sus vueltas de tuerca solo hallarás lo que embellece vuestro idioma común y el sentido del punto y coma que tú, chica que lees, nunca supiste usar.

Sorpréndete caminando a su lado en el sueño de una noche de verano miricida. Mírale, furtiva, desde el otro lado de la mesa de un futbolín. Sonríe tímidamente cuándo se dé cuenta, y cesa antes de que aparte la mirada. Porque tú que solo lees, no sabes que él ya habrá reinterpretado esa mirada mil veces antes de que hayas abandonado desde tu corteza premotora la idea de observar, y habrá escrito en su lóbulo parietal como la describirá de mil modos distintos en sus poemas.

Que no te extrañe que al dejarte en la esquina de tu calle en un Polo, el beso en la mejilla se prolongue de más, y que aunque no recuerdes su nombre, esa noche te acostarás feliz porque tengas la certeza de que volverás a verlo.

Sigue haciéndolo en festivales norteños o conversaciones a doce kilómetros a distancia desde dos habitaciones solitarias. Filosofea sobre sus tweets en función de cómo ha ido la cita la noche pasada; y agotada, acaba frustada enviando un corazón solidario.

Porque tú chica que lees, a pesar de que disfrutas -y sufres- con la belleza innata de la realidad, es en los ángulos obtusos de la habitación del chico que escribe donde encuentras esas realidades que jamás pensaste en interpretar. Y mientras se ducha, a pesar de que te ha cedido toda la libertad del mundo para husmear, acabarás tumbada en ese colchón del suelo, mientras observas sus tesoros amontonados, las fotografías mal impresas de la pared, y sus dibujos en esa pizarra Vileda intentando, con la capacidad de lectura que Dios te ha dotado, entender a ese hombre que te mantiene noche sí y día también en un absoluto vilo.

Sé consciente de que estás enamorada, en todas esas madrugadas en azoteas del Retiro y patios de Conde de Casal, comiendo gominolas en la Filmoteca Nacional y leyendo su blog a hurtadillas. Insta a que siga escribiendo y estáte celosa cuando sepas que no lo hace sobre ti. Hazle el amor dibujando esquemas con las teorías más maravillosas que has visto sobre Estética y Arte, y envíaselas poco después cuando crea que no le importan a nadie.

Despídete de él, aún a sabiendas que no será la última cerveza compartida en la barra de su bar favorito, y llora por dentro en cada paso de vuelta a casa. Échale de menos todas las noches, en tu cama vacía, y angústiate cuando veas que no ha vuelto a publicar nada. Ten nostalgia, porque será buena, e intenta componerle un sentido a su historia, porque a cada capítulo que logres obtener, él ya irá dos pasos delante y uno hacia detrás.

Sueña con el chico que escribe, porque él te enseñó que alguien con su delicadeza, bondad e inteligencia solo puede esconder en los recovecos oscuros de sus recuerdos luz.

Así que hazme caso, chica que lee, si te encuentras con el chico que escribe, no lo dejes marchar. Respeta cada una de sus despedidas, porque será en cada silencio donde encuentres las mejores tramas, y en cada uno de sus desenlaces culpables, disculpa.

IMG_0548

 

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .