Poema por Ignacio Campoy “El Árbol”.

VI. El Árbol.

Marchitas las hojas del árbol,
amarillo inventario sobre la paciente tierra,
aquel que un día elegimos entre otros
ofrece hoy sus envenenadas delicias.

Melaza y agria esperanza señalando
un infinito camino sin destino ni retorno.

Del mañana en la rueca girando,
esa que a lugar alguno conduce,
salvos y satisfechos en desatinado laberinto
malvivimos por siempre vagando y ausentes.

Por nosotros agraviada la heredad entera,
sucia la primigenia inocencia olvidada,
verdor oscuro de jardín mancillado
fruto que ni sacia ni alimenta entregas,
cuando solo la razón alumbra y ampara,
esa lógica y sensata mentira
por el orbe entero encumbrada y sostenida.

Solo el árbol primero en pie se mantiene
y un lamento de salvos edenes lejanos
muta su horadada corteza mil veces y una,
sólo el primer árbol queda, angostado,
y la bífida presencia por siempre amiga.

Eden
Edén (óleo sobre lienzo) M. Martínez.

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