Poema por Ignacio Campoy “Conclusión del Caminante”.

III. Conclusión del Caminante.

Por escalinatas dispersos mirábamos
ayer de la tarde el cegador reflejo
de un ciego sol que la mar palpaba
con sus radiantes y difusos dedos.

El dorado nimbo no presentido del puerto
allegaba jábegas y pedigüeñas gaviotas,
breve queja del bronce y la madera,
clamor graznido del hambre hecho viento.

Hoy, bastardo de un semidiós extranjero,
habituado a la carne y en sudor cierto,
igual resplandeciente turbidez de agua,
los mismos mansos esteros contemplo.

En medio del ensueño, la gota de clepsidra,
el roto escalón, la tinta y el agua, siestas,
los batidos atajos y las inevitables, siempre
para tropezar, aborrecidas y amadas piedras.

Caminos-1 (2)

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