Carolina Avendaño, poema.

Nos dio por yacer, y yacimos.
Enjaular libertades en deseos
y en cenas en serie, servimos
razón, penitencias y fideicomiso.

Cuerpos articulados reproducen
posturas a domicilio
y boqueras como huellas
arrendan nuestros fluidos.

Solo puede morir lo que está vivo
pero en fenecer hay más sentido
que subsistir bajo el yugo de la rutina
de un San Valentín al año
tres te quiero diarios
y un salario compartido.

Perpetuas se vuelven las condenas
cuando nuestras pulsiones
las dominan los culpables.
¿Pero cómo no anhelar los requiebros silvestres
jamás recorridos?

Convertimos silencios en salmos
y defendemos ante amigos la fe
se puede querer lo inexistente dices
confiemos en la reciprocidad
porque cuando hay que yacer, se yace.
Amar es una cuestión de segundos planos.

2 Comentarios

  1. Tin

    Qué bueno el poema. Qué grande.
    Este pedacito es miel…

    Solo puede morir lo que está vivo
    pero en fenecer hay más sentido
    que subsistir bajo el yugo de la rutina
    de un San Valentín al año
    tres te quiero diarios
    y un salario compartido.

    Un verdadero placer de lectura y de poema.

    Me gusta

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