Florencia Fontan, poema “El Cuarto de En Medio”.

El Cuarto de “En Medio”.

Allí permanecen los billetes del zepelín
subterráneo, esa anaconda que responde
al nombre de “Metro” y el programa,
en papel couché, de aquel inocente teatro.
Al final no vimos nada y solo quedó,
de entonces, esa dermis serpentaria
con la que fabricar un par de cinturones.

La Polaroid pretendidamente artística.
!Cuanto error trasciende en algunos actos!
Y el tres de corazones, guardaste el naipe
después de que el mago confirmara, siempre
te conmovieron los sortilegios, lo inevitable
de nuestro primer encuentro. Ambos sabíamos
como el adivino una farsa fabulaba, tu corazón,
de papel cebolla flaqueó invariablemente
ante la inocencia de esa noble mentira.

Hay libros, esos de lomos invertebrados,
y recordatorios piadosos. Junto las manos,
miro al vacío, ya presentía ese bastardo
placer, tan mío, de hincar las rodillas.
Una trastornadora comba del espacio-tiempo,
el diente de leche y papeles, amarilla legión
de dimes y diretes e innumerables credenciales.

Un ilustre olor, ese familiar aroma atesorado
por las alcobas donde se amontonan las cajas.
Los nómadas asentamientos lo saben,
todas, definitivamente todas las moradas,
deberían incluir en ese legal artificio llamado
contrato de arrendamiento, salón con vistas,
ascensor y el necesario cuarto de en medio.

cuarto1 (4)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s