Poema por Miquelious Monk

PRÍNCIPE MENDIGO

A Olga

He aprendido a mirar
la abisal huella marina,
y en la negritud
de pulcro brillo eterna
advierto una extraña luz.
Mi sangre malagueña
me invita a que me sumerja,
mi alma castellana grita:
¡vuelve a la tierra!

Destellos, sí, destellos
que me seducen a caminar,
bajo el cielo de la inocencia
ambivalencia, deconstrucción
de mis más primitivos temores.
Corazón tibio, jinete eterno
que viaja por colinas etéreas
buscando la huella del peregrino.

Luz y viaje
electro es el paisaje
de sus colores,
autoproclamado
Príncipe Mendigo,
será mi nombre
en tus recuerdos
que ya es olvido.

Aunque admito:
me auto impago
el sufrimiento,
sin redimirme
en el pensamiento,
siento el peso cristiano
de alma íbera.

Pero no me condenes aun… atea.
Añade a la condena
de la imposición,
en la razón,
conciencia marxista
en la visión.
Todos nos entregamos
a falsos ídolos
y el mío,
¡eras tú!.

He aprendido a mirar
la profunda mar,
viaje,
aunque placentero
y nuevo,
es muy jodido 
recorrerlo sin ti. 


Madrid,
XII/2017

Fotograma de la película Midnight Cowboy, con Jon Voight y Dustin Hoffman. 
Dirigida por John Schlesinger. Año 1969

 

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