Memento mori


¿Se puede remar sólo en medio del mar?
Le pregunté al comerciante de la ciudad.

Cera, madera, hierro,
ámbar, seda y especias
alumbre, algodón, pimienta,
a Europa abres tus puertos
puente jázaro Asía eterna.
Atravesando el Mar Negro
hasta las puertas de Constantinopla
banca genovesa que tejes la historia,
desde la isla del Véneto,
mi imperio se alza
desprovisto de alma,
donde la religión, es el dinero.

Fui al último falasterio,
peregrino espíritu me llevó a senderos lejanos,
buscando repuesta
me hablaron de tiempos, medios,
donde la soldadesca, la poesía y el monasterio
transformaron la tierra, el verbo y el credo.
¡Románicas son tus paredes
de falsas conciencias!

Ahora
conocemos los secretos de la ciudad.

Dejé de distinguir el bien del mal
no sé si es, ficción o realidad,
alejado, en la montaña te encuentro,
viendo como caen las últimas
columnas de la cristiandad. 
Un espíritu ermitaño
me dijo antes de partir
“búrlate del diablo y
huirá de ti.”

¡Fariseos y plutócratas,
me habéis dado un motivo
por el que vivir!

Madrid
X/2017
Petra, il tesoro
Petra (Jordania)