M. Martínez Fdez.

¿Qué nos está pasando?

¿Qué sucede? Otra vez la cerrazón, la negra venda sobre los ojos, las manos y los ojos crispados, y la historia repetida, expuesta, sin alas. Ciclos que retornan como una condena, (1)de todas las historias de la Historia sin duda la más triste es la de España, porque termina mal.”. Termina mal y vuelve a empezar, siguiendo la estela de un glorificado trapo, ocultos tras un himno, reclamando para otros lo que en derecho nos pertenece, perdemos la razón, el futuro, y lo que es peor aún, el alma. Nos dirán que nuestros enemigos duermen al lado, cruzan la puerta y se sientan a nuestra mesa, nos miran y sus ojos nos resultan extrañamente familiares, nos roban. Delante el histrión de falsas vestiduras ira narrando la verdad, su verdad, declamando la arenga que exalta al espíritu ruin y obnubila el juicio, (1)de todas las historias…”. Ira marcando el paso y exhibiendo los terribles estandartes de la negritud, y será entonces cuando creeremos que la maldición solo se conjura con fuego, regresará el tiempo de las hogueras y un hedor, siempre terrible, de brujas, de descreídos, de inocentes masacrados. Gritaremos en las alamedas alto, muy alto, porque la turba esconde una balanza, un inquieto y voluble arriba y abajo. Allí seremos anónimos, nos santificaremos mezclados con la masa, con el todo que nos anula como individuos, porque verás, de uno en uno, a solas, es cuando seremos para la gran mascarada realmente peligrosos. (1)Pido que España expulse a esos demonios. Que la pobreza suba hasta el gobierno. Que sea el hombre el dueño de su historia.”.

(1)(Extractos del poema “De todas las historias de la Historia” de Jaime Gil de Biedma).

Málaga, 05/10/2017.

Goya

Pinturas Negras. Francisco de Goya. Óleo sobre lienzo (123 x 266 cm.). 1820-23.

Río antiguo.

Este largo y antiguo río sueña,
fluye y sueña en su alma de agua.

En barro estéril levanta orillas,
frágil deseo de laguna blanca.

Manantial cansado hoy empuja
molinos y no gigantes, ruedas,
zafios príncipes que son ranas.

Que hermoso navegar llanuras,
vegas y huertas, tú vergel de alma,
pero en barrancos te angostan
bárbaras riberas enfrentadas.

Navega sereno, no te detengas,
no fíes a tus hijos la espalda,
aunque mil veces te cieguen, brota,
nutre olivos, pámpanos, naranjas,
que no sequen tus afluentes venas,
ni presa pongan, ni redil, solo alas.

Vuela entonces, entre las sombras,
proa hacia la mar de pincel y poetas,
de tus cainitas retoños abjura,
antiguo y profundo río de España.

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